Sus miradas se cruzan, sonríen y piensas que será un para
siempre. Viven una fantasía ajena a su dura realidad, se abrazan, cierran los
ojos y esperan a ver que les depara el futuro. Unos instantes más tarde vuelven
de su fantasía y ven que nunca fue, ni será un para siempre, que nunca nada es
para siempre. Es así como entendieron que hay que disfrutar cada instante, cada
minuto que tienes al lado de la gente que quieres. Hoy puedes estar riendo con
ellos, y mañana en cualquier otro lugar sin saber que fue de ellos o sabiendo
que obtuvieron un triste final. Ámalos como si tu vida dependiera de ellos,
cuídalos como si la suya dependiera de ti.
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